La crisis económica hay que estudiarla en la escuela

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Posted: Mié, 2010-07-21 18:01

Editorial del nº 50 de Educar(NOS)

 

La crisis en la escuela es no haberse ocupado jamás de economía y, por lo tanto, que los actuales maestros y profesores – mujeres y hombres – no sepan ni una palabra más que el resto de ciudadanos, es decir, poquísimo. ¿Cómo van a explicar la crisis en clase? (y, menos aún, si ya se acaba, como algunos dicen). Pero la teoría pedagógica no para de insistir en que la escuela sirve para integrar a los niños en esta sociedad (y mejorarla). Así que, si a la hora de integrarse en esta sociedad tan de mercado y tan dependiente de lo económico, de economía ni pío, el absurdo está servido: la escuela y los profes estamos condenados al silencio o al buenismo. Es decir, a callar o a recetar actitudes genéricas de buena voluntad: “no hay que ser egoístas, hay que compartir, etc”.
            Dicen que los economistas se mueren de risa cuando escuchan esas propuestas de buena voluntad, que consideran al margen de las leyes reales del mercado y del capitalismo; un puro bla, bla, inofensivo e imposible, dicen. Educar(NOS) apostó fuerte con un número extra y monográfico, el 47-48, a favor de Otra vía para salir de este desarrollismo enloquecido. ¿Se habrán reído? Muchos lectores, no.
Contra el socialismo marxista de la URSS, vivíamos mejor: los fallos de este capitalismo se comparaban con aquella miseria y falta de libertad soviéticas, y siempre salíamos ganando. Pero hoy estamos desnudos ante el espejo, sin nada que exhibir; más bien, ridículos. Las desigualdades en el planeta, su contaminación y su saqueo por los países ricos y – lo que es peor – por los emergentes (no sólo China), que piden la revancha y el derecho a desarrollarse y a contaminar también ellos, no dan para mucha risa. Hay que hacer algo – ¡también en la escuela! – porque el escenario de la función ha cambiado: si todos antes, desarrollados, en vías de desarrollo y subdesarrollados, estábamos en un mismo convoy y en un único viaje hacia el desarrollo inacabable, hoy no. El combustible de la locomotora son los vagones de cola. Los optimistas dicen que la ciencia lo resolverá todo y habrá energías alternativas. Los tontos, que hay cola para rato. Los pesimistas, que el capitalismo liberal ya ha reventado y nos esperan cambios muy graves.
Nosotros decimos que hay que atreverse a saber y, en consecuencia, a aprender economía en la escuela. (Ya lo recomendamos hace diez años: nº 12 de Educar(NOS)). Hay dos formas de meterla en la escuela: porque la crisis arrecia (como el maltrato, el tráfico, el alcoholismo o las drogas), o porque la escuela, en mitad de la vida y no aparte, es un ámbito crítico de luz, que se atreve a mirar a los que sufren.
Teníamos todo listo para hablar del Pacto educativo, pero se truncó…