La ciudadaMía es el funesto resultado de una mala polémica nacional sobre la neonata y casi maldita Educación para la ciudadanía. Ahora parece que cada cual tiene la suya y con ella se educa a su propio niño en casa. ¡Vaya un espíritu cíNico! Nadie impide oponerse al proyecto y a la ley ministerial, pero una cosa es construir juntos y, otra, lo que nos queda claro tras la refriega.