Competir con competencia. Que no, que no. Que vuelven a intentarlo, pero que no puede ser. Que no es posible programar las personas que deseamos, que queremos o que decimos necesitar. Que esto no es cuestión de echar sustancias en un alambique y hacer la probeta, a ver si sale bien el proyecto pedagógico que diseñamos y soñamos. Que ya lo venimos diciendo y denunciando hace mucho tiempo, cada vez que nos leemos el proemio de una nueva Ley de educación.