Hace 30 años (en 1986) nació otra "respuesta" educativa en las montañas que arropan el botxo (o agujero) bilbaino, tras la riada que casi se lleva entero el barrio del Peñascal atestado de casas de inmigrantes de otras zonas de España. Lo primero fue buscar formación profesional para ocho chavales sin oficio ni beneficio y, enseguida, montar allí mismo una escuelilla profesional de fontaneria y de soldadura para más chavales sin escuela.