Los dibuja la historia, se nutren del terreno que pisan…, como antes sus padres, abuelos y maestros. Siempre fue así. Aun sin estudiarla, la historia – familiar y cercana, o mundial y enigmática – siempre es maestra de la vida. Más aún: la nodriza que amamanta y de cuyos brazos saltamos al futuro que se nos viene encima. El perfil de cada persona proviene del inconsciente colectivo: emerge de uno en uno al chocar con la que está cayendo.