"San Donato en Calenzano, 8.2.1953
Querido Renzo:
sería demasiado bonito poder reunirnos otra vez, pero sufriríamos mucho al darnos cuenta de que cada uno tiene sus problemas y los quiere decir, en vez de escuchar los de los demás. ¡Los hombres son así! Los encuentros sólo salen bien cuando hay mujeres, porque las mujeres también saben callar y escuchar y aprender y dejarse conquistar por las ideas de otro*. Así que mira a ver si el rector puede invitar a alguna. Pero como pienso que no será prácticamente posible, lo mejor será que acabemos por aceptar el celibato no sólo como un compromiso de castidad, sino también de soledad perpetua. Yo así lo pienso y os quiero mucho aunque no vaya. Está además la presencia de Monseñor Lorini al que no perdono el mal que nos ha hecho a nosotros y continúa haciéndoles a esos pobres seminaristas. Así que ya ves que no puedo ir y tú perdóname y saluda de mi parte uno a uno a los participantes y diles que estoy impaciente por volver a verlos (en el cielo).
¿Cuando vendrás a verme?
Un abrazo afectuoso, tuyo
Lorenzo".
(DPP 27. N. Fallaci 4ª, pág 226).
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
